El miedo es la razón por la que llaman, y por la que dudan
Luces que parpadean, un interruptor que se bota, olor a quemado, un contacto que dejó de funcionar: las llamadas eléctricas traen un trasfondo de temor. Eso hace que el número de licencia, el seguro y las credenciales claras convenzan más en un sitio de electricistas que en casi cualquier otro oficio, y que un sitio vago y anónimo se vea francamente sospechoso.